viernes, 11 de mayo de 2007

MARÍA TERESA FERNÁNDEZ DE LA VEGA, SOBREVALORADA

Las encuestas del CIS -discutiblemente fiables, por otro lado- nos vienen repitiendo durante los últimos tres años que la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega es uno de los miembros del Gobierno mejor valorados por los ciudadanos. Ahora bien: en sus muy numerosas intervenciones públicas, sólo la he escuchado reproducir los mismos eslóganes y mensajes políticos estereotipados que repiten sus demás compañeros del PSOE. Ni un atisbo de originalidad o independencia de pensamiento. Ninguna retórica deslumbrante. Ningún signo de mejor formación cultural que la media. Y, lo que es peor, ningún mayor grado de autenticidad humana que el bastante mediocre que es habitual en nuestra clase política, tanto en el PSOE como en el PP, IU y los nacionalistas. Sencillamente, Fernández de la Vega es una política más en el gris panorama político español contemporáneo.

Entonces, ¿por qué parece valorársela especialmente? A mi modo de ver, por tres razones: porque es la mujer que ha alcanzado un puesto de mayor relevancia política en España (la vicepresidencia del Gobierno). Porque da la imagen de persona mayor (no conozco su edad exacta, pero es, sin duda, la política que parece de más edad entre los políticos españoles de hoy), y eso le granjea cierta simpatía añadida. Y, finalmente, porque da la impresión de trabajar mucho, ya que continuamente sale a dar la cara en las ruedas de prensa, a apagar fuegos y a lidiar con las patatas calientes que tan poco le gustan a Zapatero. Cuando se desencadena alguna tormenta política desfavorable para él, Zapatero suele seguir la estrategia de desaparecer durante dos o tres días, a ver si entretanto escampa. Pero alguien tiene que dar la cara por el Gobierno: y allí que sale la señora De la Vega, dispuesta a aguantar el chaparrón. Tal vez en esto -en el valor de dar la cara- consista el mayor mérito que haya que reconocerle. Quizá tenga otros y yo personalmente no los conozca. Pero, desde luego, no me lo parece. Por lo que he visto de ella hasta el momento, Fernández de la Vega es una política del montón.

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viernes, 4 de mayo de 2007

EL PP, EL 11-M Y LA TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN

"El País" se felicita de que el PP parezca estar empezando a desmarcarse de la teoría de la conspiración en referencia a los atentados del 11-M. Ya se sabe: que ETA pudo tener algo que ver, de algún modo, con tales atentados, posiblemente convenientes para producir un vuelco político en España.

Es cierto que, durante estos últimos años, distintos dirigentes del PP han dado pábulo a esta teoría de la conspiración, fuente de una interminable y muy agria polémica con el PSOE y los medios del grupo PRISA. Al final, parece que el PP va a tener que soltar este hueso, que se ha empeñado en morder durante demasiado tiempo y con argumentos no suficientemente convincentes. ¿Cuál habría debido ser su estrategia en este tema? Muy sencillo: abstenerse de teorías conspiratorias que se prestan fácilmente a refutaciones irónicas y ridiculizaciones, y limitarse a decir lo siguiente: "En los atentados del 11-M hay cosas importantes que no están claras. Que se investiguen todas, lleve a donde lleve tal investigación. No decimos que detrás se esconda la mano de ETA. No tenemos ninguna idea preconcebida: sólo la certidumbre de que hay que investigar más. Los resultados del 14-M habrían sido distintos -aunque no sabemos en qué medida- sin el 11-M, pero no los discutimos ni impugnamos. Sólo pedimos que se investigue a fondo el 11-M por un honrado deseo de que se aclaren los muchos puntos oscuros del caso. No sabemos si esos puntos oscuros podrían producir un giro espectacular en la investigación. Probablemente no, pero no hay que excluir ninguna posibilidad. Que se investigue hasta donde sea posible, por el simple deber de buscar siempre la verdad. Porque un Estado que se desinteresa de la verdad está socavando sus bases morales y se adentra en un peligroso camino".

Pero el PP, en mi opinión torpemente, ha insistido demasiado en la teoría de la conspiracion. Ahora tiene que desmarcarse de una posición difícilmente sostenible. Para regocijo de "El País", que comprueba la desorientación estratégica de un PP que no termina de dar con la clave justa para ganarle terreno a Zapatero.

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martes, 1 de mayo de 2007

LO QUE HAY DETRÁS DE "CAMBIO RADICAL"

Ciertamente, podríamos decir que, tras el exitoso y polémico programa de Antena 3 presentado por Teresa Viejo, hay cosas como la filosofía narcisista del Occidente contemporáneo, la identificación de la persona humana con su cuerpo, el "hombre light" descrito por el psiquiatra Enrique Rojas, el sueño de una juventud eterna a golpe de bisturí y la inmadurez antropológica donde el individuo, anclado en el Ello freudiano, se estanca en una etapa infantil de su evolución espiritual.

Pero, en realidad, tras "Cambio radical" también hay mucho más. Las personas que acuden al programa lo que realmente quieren no es sólo cambiar sus cuerpos, sino cambiar sus vidas: acceder a una vida más "ingrávida", más "fresca", más cercana a esa juventud del mundo con la que soñaba el Zaratustra danzante de Nietzsche. En este sentido, "Cambio radical" está relacionado con la crisis de la cultura occidental, con la insatisfacción vital del hombre contemporáneo, con los libros de autoayuda, con Bridget Jones, con Paulo Coelho y con esa vida ficticia en Internet que hoy muchos practican mediante "Second Life". Lo que los occidentales de nuestros días necesitan no es un cambio radical en sus cuerpos, sino un cambio radical en sus vidas. Lo que se anhela es, en el fondo,una vida auténticamente humana, fuera de la "Matrix" que nos envuelve y nos asfixia. Por desgracia, el Occidente contemporáneo sólo consigue dar al respecto palos de ciego, porque no sabe cómo darse a sí mismo ese tan necesario "cambio radical" que supondría una metamorfosis absoluta de nuestra civilización.

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domingo, 29 de abril de 2007

GRANDEZA Y TORPEZA DE PÍO MOA

Pocos nombres hay actualmente que tanto enfurezcan a la izquierda española como el de Pío Moa: junto con César Vidal, es el principal historiador revisionista de la Guerra Civil. Hace años leí los libros que Moa publicó en Ediciones Encuentro, en los que pude admirar una documentación exhaustiva, una constante ecuanimidad y un rigor argumentativo irreprochable. Los historiadores de la izquierda desprecian y denigran a Moa, pero más con ataques personales que con argumentos y datos verdaderamente convincentes.

Pío Moa ha hecho un importante servicio a la verdad histórica referente a nuestra Guerra Civil. Los historiadores de la izquierda creían que la batalla historiográfico-ideológica en torno a la Guerra Civil la tenían completamente ganada, pero el señor Moa ha tenido la osadía de hacerles frente. Sin embargo, opino que Pío Moa está cometiendo hoy un gran error con el tipo de intervenciones que hace en diferentes medios de comunicación analizando la situación política de la España actual. Bien está que critique al PSOE, a Zapatero y a los nacionalistas en todo lo que estime que están haciendo mal. Pero sus argumentos y su lenguaje resultan demasiado agresivos y carecen de los múltiples matices que, en cambio, sí caracterizan a sus libros sobre la Guerra Civil. Con lo cual -al igual que Jiménez Losantos- facilita el trabajo de descalificación que contra él se realiza desde los medios del grupo PRISA.

Conclusión: Señor Moa, dedíquese a hacer lo que hace bien, que es estudiar el tema de nuestra Guerra Civil. Y, si quiere hablar sobre la España actual, calibre su lenguaje y matice sus argumentos. De lo contrario, le estará haciendo un flaco favor a la derecha española y a un amplio sector de la población que le ha leído y que le admira.

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LA IZQUIERDA Y LA FAES

La FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales), fundada por Aznar y think tank o laboratorio de ideas oficioso del Partido Popular, es tratada de una forma absolutamente despectiva por el PSOE y "El País": la FAES es, para la izquierda española, el think tank de los neocons de la derecha, y sus análisis se identifican -matiz arriba, matiz abajo- con la ideología de Jiménez Losantos, César Vidal, Pío Moa y César Alonso de los Ríos. De modo que "El País" no le dedica atención alguna al contenido de esos análisis, porque ya sabe el tipo de ideas y argumentos que se va a encontrar en ellos.

Esta situación se debe, sin duda, a la absoluta incomunicación que actualmente existe entre la derecha y la izquierda en España. Pero también la propia FAES tiene su parte de responsabilidad: porque no matiza suficientemente sus análisis ni utiliza el universo conceptual y cultural de la propia izquierda. Si la FAES quiere que sus análisis, aparte de servir como cocina ideológica para el PP, se ganen el respeto de "El País" y susciten su interés -y debería aspirar a esto-, ha de superar la rigidez y cierta simplificación excesiva en los que con frecuencia incurren sus argumentos. La izquierda cree poseer el monopolio de la sofisticación intelectual. La derecha tiene que demostrar a la izquierda de que esta dicotomía ("la izquierda es la cultura y el pensamiento, la derecha es la economía y no sabe pensar") no es más que un ridículo tópico.

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jueves, 26 de abril de 2007

¿POR QUÉ SE RÍEN LOS ETARRAS EN LA AUDIENCIA NACIONAL?

Todos hemos visto repetidas veces la misma escena: se juzga a un etarra en la Audiencia Nacional, y éste, en la jaula de cristal que lo aísla del público y los jueces, sonríe, se ríe incluso, se muestra distendido, despreocupado, indiferente y hasta desafiante. Si tiene a un compañero etarra a su lado, se abraza con él, da muestras de alegría; o bien saluda a los correligionarios batasunos que asisten al juicio para arroparle y jalearle.

¿Por qué todo esto? Sólo hay una respuesta: para hacer más daño, para poner nerviosos a los familiares de las víctimas, para indignar a los asistentes, para que sus imágenes, difundidas por la televisión, desconcierten y provoquen la ira de los españoles: una ira impotente, porque los telespectadores ven cómo los etarras escenifican su absoluta despreocupación y chulería ante el Tribunal y éste no toma ninguna medida contundente.

¿Qué debería hacerse con los etarras en los juicios de la Audiencia Nacional? Para empezar, fuera la jaula de cristal, que a ver por qué ese privilegio, que no se concede en España, durante el juicio, a ningún otro tipo de criminales: la jaula de cristal estimula el chulerismo etarra, al hacer que se sientan físicamente separados de la sala. Y luego, como mínimo, si es que incurren en sus habituales gestos de provocación, esposarlos por las espaldas y hacer que estén, por lo menos, en una postura un poco incómoda. Tal vez entonces empezaran a quitárseles las ganas de reír ante los familiares de sus víctimas.

La firmeza de un Estado también se demuestra con lo que sucede durante los juicios que se celebran en sus Tribunales. Lo que hacen los etarras cuando se les juzga constituye una inadmisible burla y una clarísima provocación. Si los etarras supieran que esas actitudes no se iban a tolerar y que iban a tener, de forma inmediata, consecuencias desagradables para ellos, se andarían con mucho más cuidado. Pero un Estado débil y sin convicciones firmes, como el nuestro, permite que los asesinos de ETA exhiban su insolencia incluso delante del Tribunal.

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lunes, 23 de abril de 2007

IRÁN Y EL VELO DE AHMADINEYAD

Nos llega de Irán la noticia de que el presidente Ahmadineyad ha lanzado una campaña para restaurar el rigor, hoy relajado, en la observancia del velo femenino dentro de la sociedad iraní.

La reacción occidental mayoritaria ante la iniciativa de Ahmadineyad es de extrañeza e incredulidad: el velo femenino simboliza una sociedad retrógrada, autoritaria y patriarcal, una teocracia anclada en valores más que trasnochados. La liberación del velo representaría la liberación de la mujer, el acceso al concepto de libertad que disfruta Occidente. Una buena parte de la sociedad iraní -sobre todo de la juventud- aspira a ese tipo de libertad. Y nosotros creemos que acceder a esa libertad es algo irrenunciable, valiosísimo y maravilloso.

Sin embargo, el concepto occidental de libertad es también el mayor enemigo del propio Occidente contemporáneo: porque esa libertad, por su propia dinámica interna, tiende a no reconocer ningún límite infranqueable y sagrado: el "hombre libre" occidental de nuestros días quiere convertirse en el Superhombre de Nietzsche: un hombre "más allá del bien y del mal". Pero la libertad, convertida en un valor absoluto, conduce a la sociedad a la confusión, la desorientación, la anarquía y el caos. Como está sucediendo en las sociedades occidentales contemporáneas.

El mundo musulmán percibe ese caos, ese alejamiento de Dios en nombre de la "libertad del hombre" e intenta defenderse contra la influencia de Occidente. El velo islámico en el que insiste Ahmadineyad es justamente un instrumento de defensa contra ese caos. Aunque la dinámica general del mundo actual -también en los países musulmanes- va en sentido contrario: hacia el abandono del velo y el acercamiento a la seducción irresistible que ejerce la libertad occidental. Y esta lucha entre dos visiones contrapuestas del mundo (la islámica y la occidental) genera unas tensiones complejísimas que habría que analizar con el máximo rigor intelectual. El velo de Ahmadineyad tiene sentido y es legítimo. Pero también es legítima -si no se la lleva a su última expresión- la libertad occidental. A ver cómo coordinamos lo uno con lo otro. ¿Cómo? No sería mala idea preguntárselo al cristianismo.

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